EEAT

Carlos Pulido Luque

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Resumen de la ponencia

Carlos Pulido, consultor con más de una década trabajando casi en exclusiva para centros médicos, presentó su metodología de EEAT aplicado a temáticas Your Money, Your Life, con la vista puesta también en la nueva frontera de los LLMs. Una aclaración de partida importante: el EEAT no es un factor de ranking directo ni existe ninguna métrica o puntuación de EEAT; es un marco de trabajo, un conjunto de señales —mayoritariamente algorítmicas, con refuerzo de evaluación humana— que Google tiene en cuenta. Su metodología lo organiza en tres niveles: documento, entidad y dominio. O dicho de otro modo: lo que se escribe, quién lo escribe y dónde se escribe.

Nivel documento: lo que se escribe

Dos señales clave en la era de la IA:

  • Content effort: el esfuerzo que Google valora en la creación del contenido, hoy más importante que nunca cuando tanto contenido generado con IA es un clon de otro. Se demuestra con datos propios, imágenes propias, fuentes externas fiables y verificables, y terminología clínica adecuada… sin perder de vista que lo leen pacientes, no médicos.
  • Information gain: aportar en tu contenido algo que los demás no aportan. Su ejemplo real: un artículo sobre acúfenos al que añadieron un estudio propio de la clínica sobre cómo afectan por grupos de edad —algo que nadie tenía en las SERPs— y que empezó a rankear enseguida.

Sobre datos estructurados (Physician, MedicalProcedure, MedicalBusiness…): Google los lee, importan y ayudan a desambiguar, pero desmontó un falso mantra: no recibes más citaciones en las IAs por usar datos estructurados, como demostró un estudio reciente de Ahrefs con unos 2.000 dominios.

Completan el nivel documental la figura del revisor médico (con su marcado "reviewedBy" y su indicación visible, algo que en hospitales con 400 médicos cuesta un mundo conseguir porque nadie quiere firmar ni verificar, por falta de compromiso o por ego), el fact-checking con citación de fuentes fiables —y no basta citar: hay que saber citar, usando el estilo de citación propio de cada disciplina, como Vancouver en odontología—, los enlaces DoFollow a fuentes fiables y un detalle que los Quality Raters sí miran y anotan: la fecha de última revisión.

Nivel entidad: quién lo escribe

El trabajo del autor pasa por su ficha completa (foto, especialidad, número de colegiado, años de experiencia), enlaces a plataformas con reseñas verificadas como Doctoralia o Top Doctors, identificadores como ORCID o Scopus ID (ojo con ResearchGate: su captcha de Cloudflare devuelve 404 al bot de Google y llena la web de enlaces rotos), y para los perfiles con suficiente entidad —típicamente médicos con perfil investigador— dar de alta la entidad en Wikidata, donde la comunidad valida pero es mucho más fácil entrar que en Wikipedia. A eso se suman el entity linking (enlazar desde los artículos a las fichas de autor y sus perfiles externos para desambiguar) y las cocitaciones: que medios especializados en salud mencionen a la entidad genera confiabilidad en Google.

Nivel dominio: dónde se escribe (y qué miran los Quality Raters)

Aquí compartió información de primera mano de una buena amiga que fue Quality Rater: son personas no técnicas, contratadas por empresas terceras, con guías internas de 20-40 páginas (no las Quality Rater Guidelines públicas) y un presupuesto de tiempo limitado por web. La consecuencia práctica es de oro: todas las señales de autoridad tienen que estar muy visibles a sus ojos —número de registro sanitario, colegiados, acreditaciones— porque no tienen tiempo de buscarlas. Puntúan de "fails to meet" (webs sin autor, sin colegiados, sin nada) a la máxima calificación de instituciones de referencia tipo Mayo Clinic, pasando por niveles intermedios según haya nombres sin credenciales, autores verificados o fuentes citadas con DOI.

En su checklist real: equipo médico con foto, nombre completo, número de colegiado y enlace verificable; páginas legales con CIF, dirección física y teléfono (estas las visitan de verdad); el "sobre nosotros"; historia y acreditaciones de la clínica; y publicaciones externas de los autores enlazadas desde su ficha. Las tres fuentes de reputación externa que consultan: reviews en plataformas médicas verificadas, menciones en medios con sección de salud y el link profile médico-institucional (colegios y asociaciones médicas).

Medir en el nuevo paradigma

Para cerrar, propuso métricas para este nuevo escenario: el Share of Model (batería de prompts y porcentaje de aparición frente a competidores), el ratio de alucinación (cuánto alucina la IA sobre tu empresa o tu persona, medible a mano con prompts), el information gain index (aproximable con los análisis TF-IDF con IA que comparan tu contenido con el top 10 y te dicen qué aporta tu competencia que tú no) y el entity coverage score vía API de Google. Todo con la honestidad que atravesó la ponencia: no todos son casos de éxito, también hay fracasos, y las herramientas aún no miden nada de esto con precisión, pero marcan la dirección.


Carlos Pulido Luque

Carlos Pulido Luque — Consultor SEO en BigBang Digital

SEO especializado en centros médicos

Durante su trayectoria he trabajado en proyectos de gran envergadura para startups españolas de sectores como hospitales, banca y medios digitales. Ha auditado ecommerce y webs de ámbito nacional para optimizar su posicionamiento.

Lleva más de diez años trabajando casi en exclusividad para centros médicos, lo que le ha permitido especializarme en el desarrollo de estrategias de EEAT aplicadas al ámbito sanitario. Además ha participado como profesor en varias formaciones.

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