El síndrome del impostor
Laura Castilla
Resumen de la ponencia
Para cerrar el Andalu-SEO con un tono muy diferente al resto del día, la psicóloga sanitaria Laura Castilla (del gabinete Proyecto Tres, en Cartagena) puso sobre la mesa lo que hay detrás de los números y del trabajo diario: personas con inseguridades, incertidumbre y una duda constante de si son suficientes. Su ponencia abordó el síndrome del impostor, algo que ve en consulta tanto en profesionales sanitarios como en ingenieros y, cada vez más, en gente del SEO: un sector muy cambiante y complejo donde la comparación está a la orden del día.
Qué es (y qué no es)
Primera aclaración: no es un síndrome ni un diagnóstico; ni la psicología ni la psiquiatría lo conciben como trastorno. Es esa sensación subjetiva de incomodidad haciendo tu propio trabajo —"me gustaba mi trabajo, pero ya no lo disfruto porque estoy más pendiente de si lo estaré haciendo bien"— que se manifiesta en varios patrones:
- Atribución sesgada: cuando algo sale bien es suerte, contexto o "Google ha querido"; cuando sale mal, la culpa es mía por no haberme preparado más. Nunca al revés.
- Miedo a que te descubran: si yo "sé" que no soy tan bueno, vivo con miedo a que alguien vea lo mismo que yo veo en mí. "¿Y si mis resultados han sido suerte? ¿Y si en el próximo update se nota que no sé tanto como parece?"
- Comparación constante: siempre con quien parece ir más avanzado, y siempre contra un resultado final —los casos de éxito de LinkedIn— sin ver el proceso de errores, fallos y dudas que hubo detrás.
Y lo que no es: no es falta de formación, ni falta de capacidad, ni humildad, ni un problema puntual. Un matiz importante: cierta cantidad de duda y estrés es sana y necesaria —señal de que tu trabajo te importa—; el problema llega cuando la crítica deja de ser constructiva y se vuelve destructiva.
Por qué abunda en el SEO
Porque es un sector cambiante donde lo que sabías ayer hoy ha cambiado; porque los resultados no siempre son atribuibles (hay un componente de azar que queda fuera del círculo de control y que ni el conocimiento ni la experiencia eliminan); por la comparación constante en redes; y porque a menudo se trabaja en soledad, sobre todo en remoto, normalizando un diálogo interno negativo del que ni siquiera somos conscientes.
Cómo se manifiesta en el día a día
En conductas muy reconocibles: sobreprepararse como conducta de aseguración que nunca termina de dar seguridad; no disfrutar de los logros por vivir pendientes solo del resultado final; trabajar de más para sentirse mejor, que acaba dando peor calidad de servicio por puro agotamiento; y evitar exponerse a situaciones nuevas, como quien sueña con hacerse freelance pero no se atreve. Y la mayor trampa de todas: creer que la solución es formarse más. A consulta llegan personas con "20.000 títulos" que se sienten igual o peor que cuando no tenían ninguno, atrapadas en un patrón obsesivo donde cada cosa aprendida revela cuánto queda por aprender.
Qué podemos hacer
- Identificarlo y ponerle nombre: observar el diálogo interno y valorar qué pensamientos intrusivos son realistas y cuáles son extremos que impiden evaluar con objetividad.
- Cambiar la pregunta: de "¿soy suficiente?" a "¿qué sé hacer hasta ahora?, ¿qué he aprendido?", poniendo el foco en el camino recorrido en lugar de solo en lo que falta.
- Separar identidad y resultado: somos mucho más que nuestro trabajo, y en un sector tan probabilístico como el SEO, un proyecto no define tu valor profesional ni un resultado te define como persona.
- Normalizar el error: quien no se equivoca es porque no ha aprendido nada; no equivocarse nunca es señal de zona de confort. La diferencia entre un buen profesional y uno estancado está en interpretar el error como oportunidad de crecer y no como amenaza a la autoestima.
En el coloquio dejó además ideas muy aplicables: compartirlo como comunidad quita barreras ("si nos pasa a todos, el problema no es mío: es un patrón del sector"); las redes sociales han permitido ponerle nombre pero también han disparado la comparación dañina; el FOMO se gestiona con la misma herramienta que todo lo demás —tolerar la incertidumbre, sabiendo que desconectar es lo que permite rendir—; ante el rechazo externo, abrir "la ventana de la tolerancia" y mirar también todas las veces que sí; y una consecuencia muy real que salió de la sala: el síndrome del impostor está haciendo que muchos profesionales bajen sus tarifas porque ponen precio al valor que creen tener. Su cierre, dirigido a toda la sala: un update no define vuestro valor como profesionales.
Laura Castilla — Gabinete psicopedagógico Proyecto Tres
Psicóloga sanitaria y forense
Psicóloga especializada en relaciones sentimentales, rupturas, dependencia emocional y violencia de género, así como en trauma y trastornos de la personalidad.
Ha trabajado en equipos multidisciplinares atendiendo a pacientes con dificultades en sus relaciones, autoestima, ansiedad y regulación emocional.
En la asociación TP Cartagena RM impartía talleres de habilidades sociales, regulación emocional y tolerancia al malestar, además de realizar intervención individual.
Actualmente forma parte del gabinete Proyecto Tres, donde acompaña a personas para mejorar su calidad de vida.